lunes, julio 31, 2006

Vuestros nombres, valientes soldados... (x Felipe Cubillos)
(Uno de tantos ejemplos de crueldad del Ejército chileno).

Llegaba a su fin 1880, la Guerra del Salitre continuaba desarrollándose, pero ahora solo entre Chile y Perú, puesto que Bolivia se retiró después de la batalla de Tacna (26 de mayo de 1880). El Ejército chileno se aprestaba a tomar Lima por la fuerza, desplegando la increíble cantidad de 30000 hombres para tal propósito, al mando del general Manuel Baquedano.

Su primer objetivo era tomarse la fortaleza organizada por el Ejército peruano en Chorrillos. El combate ocurrió el 13 de enero de 1881, con una infantería chilena que atacaba iracundamente a su enemigo, gracias al coraje que les causaba la famosa “chupilca del diablo”. Tal era la arremetida chilena, que ganaron la batalla a la bayoneta. Luego, el 15 de enero, el ejército nacional fue sorprendido mientras acampaba en Miraflores; a pesar de estar en desventaja, lograron dispersar a los combatientes peruanos y así obtener el camino libre a Lima.

Pero, lamentablemente, el Ejército chileno debía mostrar su gallardía frente a estos triunfos, que trajo la muerte de las ¾ partes de quienes integraban las fuerzas nacionales.
Como si fuera poco el hecho de derrotar al terrible enemigo, después de cada batalla se ordenó que los cadáveres de los soldados peruanos fueran amontonados en las afueras de pueblos cercanos a los campos de batalla, formando una gran montaña de cuerpos putrefactos. Después de realizado esto, se obligó a los niños de estas localidades a ver este macabro espectáculo, obra del poderío militar chileno. Cómo describir la terrible sensación de esos niños, quienes quedaron horrorizados con tal matanza, sus ojos inocentes no podían comprender tal situación. Luego de eso, como si fuera poco, los habitantes restantes de estos lugares eran sacados de sus hogares violentamente para que pudieran apreciar este ejemplo de sadismo, indigno de seres humanos.
Obviamente, todo esto tenía un porqué: atemorizar a la población peruana, para que supieran lo que era enfrentar al glorioso Ejército nacional, siempre vencedor y jamás vencido. Esa montaña de cadáveres sería el recordatorio perfecto de aquello, como un monolito dedicado a las valientes tropas que ahí habían triunfado.
¿El fin justifica los medios?. ¿Se puede llegar a niveles de barbarie insospechados solamente para solamente “atemorizar” y así evitar alzamientos armados?
La guerra siempre entrega esta clase de ejemplos, pero resulta chocante verlos dentro de nuestra historia, a pesar de que siempre se intenten olvidar, para así no empañar la figura de los “grandes héroes” que dieron su vida por el patriótico fin de darle la mayoría de las salitreras que usurparon a los patrones ingleses. Después de todo, el hecho de que se vieran perjudicadas las empresas inglesas del salitre con las medidas tomadas por Bolivia ocasionó este conflicto. Chile los defendió y al terminar la guerra, los ingleses eran dueños de la mayoría de las salitreras.

Los actos que realizó el “honorable” Ejército nacional por el beneficio de otros...
* * *
Para terminar: ¿Cómo un país que se hace llamar “independiente”, obedece ciegamente las ambiciones de otro? ¿Acaso Chile ha sido alguna vez independiente? Son preguntas que generan un interesante debate, pero será en
otra oportunidad.

jueves, julio 06, 2006

en tiempos de Dictadura...
A Rodrigo (x Erik Olivares)

Este año se cumplen 20 años de diversas acciones que aportaron a la salida de Pinochet. La mayor internación de armas de Latinoamérica por carrizal bajo, el intento de tiranicidio, la jornada de protesta del 2 y 3 de julio, entre otras. Mi intención no es escribir sobre estos hechos, ya habrá tiempo para eso, sino que la de recordar uno de los crímenes más terribles de la dictadura que explicita de forma macabra todo lo inhumano de la dictadura pinochetista .Y nos recuerda en el presente la imperiosa necesidad de justicia institucional o FUNA popular a los asesinos, torturadores y encubridores de tanto crimen.

El 2 y 3 de julio 1986 la “asamblea de la civilidad” convocaba a una jornada de protesta nacional. En los días anteriores numerosas acciones de propaganda, algunas más audaces que otras, generaban el estado de ánimo entre miles de chilenos, que con movilización social creaban las condiciones para la salida de pinochet. En este marco de agitación social y rebeldía, Carmen Gloria Quintana (18 años) y Rodrigo Rojas de Negri (19 años) aportan audacia registrando con fotografías el terrorismo de estado que se vivía en esos días. Rodrigo es descrito como un joven alegre, preocupado por la lucha Latinoamericana y comprometido en la causa de su pueblo por derrocar la dictadura pinochetista. A las ocho de la mañana del día dos de julio, Rodrigo caminaba junto a un grupo de jóvenes por una calle de la comuna. Según lo establecido en el proceso judicial, el grupo llevaba cin
co neumáticos, un artefacto incendiario y un bidón de parafina para encender una fogata e interrumpir el tránsito. Fueron interceptados por una patrulla de soldados que inició la persecución.

Rodrigo y Carmen Gloria Quintana fueron apresados y brutalmente golpeados con las culatas de los fusiles. Sus captores, luego de reducirlos completamente, los tendieron en el suelo, los rociaron con combustible e hicieron arder como piras humanas. El teniente Sergio Fernández Dittus, jefe de la patrulla militar, ordenó que los cuerpos humeantes fueran cubiertos con frazadas y subidos a uno de sus vehículos. Horas más tarde, fueron lanzados en una acequia de las afueras de Santiago, en el sector rural de Quilicura. Rodrigo rojas muere el 6 de julio producto de los numerosos golpes y quemaduras sufridas. Carmen Gloria quintana tras un largo y doloroso proceso de recuperación, producto de sus quemaduras, logra recuperar en parte su salud. ¿Qué paso con Fernández Dittus? La justicia de esos años se declara incompetente para iniciar un proceso judicial argumentado que le competía a la justicia militar. Este será el inicio de una seria de procesos irrisorios que condenan al criminal a un año en punta peuco (Hotel Cárcel de los militares). Pero esto no es todo, hace un par de años es funado por el colegio de profesores Metropolitano al ser descubierto siendo parte de una sociedad sostenedora de un colegio Nada más aberrante que un sádico asesino, como tantos otros, ahora quiera vincularse a la educación, una señal más de la educación de mercado donde un asesino puede invertir para “educar” niños.

En memoria de los caídos en memoria de Rodrigo, nada ni nadie esta olvidado. Ellos son parte de nuestra historia, de esa historia marcada por los horrores de una dictadura , pero sobre esto, marcada por la rebeldía de un pueblo de hombres y mujeres que desafiaron el poder dictatorial utilizando diferentes formas de lucha arriesgando sus vida.. Son además, un ejemplo de compromiso y lucha en la construcción de un sociedad mejor que definitivamente no se encuentra dentro de los marcos de este capitalismo neoliberal heredado de la dictadura.